La casa donde nació Hitler


A la izquierda vemos la casa donde nació Hitler, en Braunau am Inn en 1889. La imagen corresponde a una postal editada durante el III Reich.  Durante años la casa ha sido una biblioteca, incluso un banco. En la actualidad la casa se utiliza como ayuda a minusválidos. Sin embargo en la actualidad la casa está en venta por un módico precio de tres millones de euros. Los vecinos temen que la compre alguien que la utilice como un destino de peregrinaje de grupos neonazis. El caso es que el alcalde de la ciudad ha asegurado que va a hacer todo lo posible para que eso no suceda. El problema es que el ayuntamiento no tiene suficiente dinero para ello. Muchos historiadores han sugerido que la casa se convierta en un museo, sin embargo el alcalde se niega. En la ciudad viven con el lastre de que Hitler nació allí y supongo que no hay día que no se lo recuerden. Es como una maldición. Los franceses, sin embargo, siempre han sabido explotar todos sus productos maravillosamente. Convirtieron a un Napoleón derrotado en un héroe y hoy podemos ver en Francia todos sus monumentos, tumba etc y los franceses no se sonrrojan en absoluto. Comprendo que hacer de Hitler un Napoleón es un ejercicio muy arriesgado, pero creo que en Braunau se debería intentar algo. El problema de Hitler es que, si no hablas mal de él. se corre el riesgo de que surjan oleadas de admiradores. Hitler es así. Tiene aún suficiente carisma. Y claro, Hitler, que hasta la fecha ha sido la única alternativa con éxito de las democracias, ha de ser presentado siempre como un demonio. ¿Qué ocurrirá? Bueno, de una cosa estoy seguro: no se va a convertir en un santuario nazi. Si el ayuntamiento no tiene dinero, alguien lo pondrá. Eso contando con que no se derribe la casa por algún motivo. Siempre se puede decir que la casa está a punto de derrumbarse, que no se por qué no se ha dicho antes. Vamos a esperar a ver qué ocurre. ¿Hacemos apuestas con su posible destino?

El asunto Röhm en diferentes versiones



He estado comparando la forma de narrar los hechos del asesinato de Röhm con cuatro historiadores bien diferentes: John Toland, David Irving, Ian Kershaw y Joachim Fest.

Como es bien conocido, el jefe de las SA era Röhm. Desde hacía años existía descontento entre el ejército, el presidente Hindemburg, los industriales y el creciente poder de las SA. Röhm pretendía continuar una revolución más radical. Lo cierto es que Hitler siempre se mostró indeciso y le costaba tomar una decisión. No hay que olvidar los lazos de amistad que le unían a Röhm. En infinidad de ocasiones le defendió, como cuando fue acusado de homosexual, algo que por aquella época no solo estaba penado sino que estaba muy mal visto, no solo en Alemania, también en la mayoría de los países. Sin embargo Hitler nunca quiso saber nada de la vida personal de Röhm, a quien incluso tuteaba y apreciaba. Pero cuando comprendió que su amigo era un incordio para asegurarle en el poder, y cuando la soga estaba muy tensada, tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su vida, como él mismo admitió.

El mismo Führer se presentó en el hotel en donde descansaba Röhm, en Bad Wiessee. Le acusó de traidor y le informó de que estaba detenido. Después Hitler se dirigió a la Casa Parda. Es muy propio de Ian Kershaw el que diga que "la atmósfera era asesina".  Después Kershaw enumera varias posibilidades sobre la vacilación de Hitler a la hora de ejecutar a Röhm. Como Kershaw tiene un odio patológico hacia Hitler parece que encontró lo que para él es "la principal razón de que Hitler no ordenase matar a Röhm": Hitler vaciló porque matar a Röhm significaría una pérdida de prestigio. Los motivos personales, ni la propia sensiblidad de Hitler no cuentan en absoluto para Kershaw. Este historiador siempre encuentra algún motivo abyecto en todos los actos de Hitler. Pero nunca da pruebas. Es muy típico de él que sus conclusiones vayan acompañadas del consabido "probablemente" para después soltar su propia opinión.  Es por esto por lo que Kershaw me resulta tan molesto. En vez de narrar los hechos de manera imparcial, suelta su opinión a diestro y siniestro, algo que creo que se debe de evitar en una biografía seria.

En donde parece que sí hay un consenso es en que Hitler nunca quiso matar a Röhm. Todos los historiadores coinciden en que fueron Himmler y Göring quienes presionaron a Hitler para que acabase con la vida del jefe de las SA.


Joachim Fest, hace una reflexión muy interesante a propósito del la Noche de los Cuchillos Largos, como la historia ha llamado a la depuración:

"Es muy probable errar en la polémica contemporánea que le mostraba como un sádico sediento de sangre, como la uqe convertía en placer estético sus ansias asesinas haciendo referencia a partidos príncipes del Renacimiento; y también yerran, posiblemente, los que pretenden verle eliminando a camaradas de muchos años de amistad, partidarios, amigos íntimos, con una despreocupación anímica y con la frialdad del impotente emocional. En realidad, lo uno se ajusta más a la forma de proceder de Göring, lo otro a la de Himmler, quienes llevaban a cabo su negocio asesino con una falta de escrúpulos sumaria. Hitler, por el contrario, parecía hallarse expuesto a una considerable presión interior, cosa que no sucedía con los demás."

Continua Fest diciendo que Hitler tuvo motivos sentimentales en su vacilación a la hora de mandar asesinar a Röhm: "el reflejo de una unión sentimental, la cual, al menos durante algunas horas, se mostró más poderosa que la razón de poder". Después Fest llega a la conclusión de que Hitler no tuvo otra alternativa: "Aun siendo sumamente repugnantes las circunstancias que acompañaron este asesinato del amigo, debe preguntarse si Hitler tenía realmente otra elección. "

Veamos ahora el relato del controvertido David Irving:

"El avión de Hitler aterrizó y el Führer bajó a tierra, mortalmente pálido y muy serio. Felicitó a Göring por la guardia de honor de cuatrocientos soldados de aviación especialmente seleccionados que le aguardaban formados sobre la pista de aterrizaje, luciendo el todavía secreto uniforme de la Luftwaffe. Ya en la cancillería le comunicó a Göring que había ordenado la ejecución de todos los secuaces destacados de Röhm, pero que tenía intención de perdonarle la vida a su viejo amigo, en recuerdo de los tiempos pasados.
Göring se burló de esta muestra de sentimentalismo. Él y Himmler se pasaron todo el día siguiente, el domingo 1 de julio, intentando convencer a Hitler para que usiera el despiadado y lógico colofón a la purga."


La conclusión que saca Irving es que "Se había hecho tabla rasa, una buena limpieza, con unos medios que no eran totalmente del agrado de Hitler.... Lleno de remordimientos, Hitler, desencajado tras el derramamiento de sangre, ordenó el pago de indemnizaciones por los errores y la concesión de pensiones a todos los familiares directos."

Ésta no iba a ser la primera vez que Hitler daba pensiones e indemnizaciones a los familiares de personas condenadas a muerte. Muchos años después, tras el 20 de Julio de 1944, Hitler también ordenó dar pensiones a las viudas y familiares de los militares que participaron en el atentado.

Como vemos, existen muchas formas de narrar los hechos. Y la manera de hacerlo es vital para las impresiones que saca el lector acerca de Hitler.

Novedades


Estos días se está hablando en la prensa sobre la muerte de Fritz Darges, quien fuera ayudante de Hitler durante un tiempo. La anécdota más conocida de este hombre fue precisamente su despido. Según se cuenta, en julio de 1944, unos días antes del atentado, Hitler se encontraba junto a Fritz Darges y una mosca entró en la habitación. Hitler ordenó a Darges que se deshiciera de ella. Entonces a éste no se le ocurrió otra cosa que decirle que eso era competencia del adjunto de la Luftwaffe, Nicolaus von Below, que se encontraba allí mismo. En ese momento Hitler se enfadó y le dijo que debería estar en el frente del este y le despidió.

Es una anécdota un tanto turbia. Porque ese humor es muy típico de Hitler y dudo mucho que se lo tomara tan mal como para despedir a su ayudante, a no ser que existiera otro importante motivo. Por otra parte Darges jamás ha hablado mal de Hitler y le ha sido leal hasta el fin de sus vidas. Así que dudo mucho que ese incidente fuera realmente así.

Al parecer, Darges ha dejado a la posteridad un libro que promete informaciones muy importantes. Claro que esto es típico de la prensa. Dudo mucho que sus declaraciones sean sorprendentes ni nuevas. Ya verémos cuando salgan a la luz.

Hoy me he comprado el libro del autor manga japonés Shigeru Mizuki. Sólo cuesta 12 euros. Lo primero que he hecho ha sido leer los créditos y he comprobado que se trata de un libro escrito en 1971. En ese caso, y no tratándose de un historiador, es lógico que haya que cogerlo con muchas reservas. Muchas. Sobretodo, leyéndo la bibliografía que utilizó el autor. En ella aparecen nombres tan dudosos como Hermann Rauschning, quien se dedicó durante años a difamar a Hitler con mentiras, William L. Shirer o Werner Maser. También aparecen nombres japoneses que no conozco. El único historiador "serio" que el autor utilizó fue Alan Bullock, historiador que ya ha quedado un poco desfasado. Pero bueno, entiendo que no se trata de un libro para profundizar sobre Hitler. Se trata de su vida ilustrada. Y en ese sentido resulta gracioso ver a un joven Hitler y las ilustraciones resultan atractivas. Pero nada más. Sin duda se trata de una forma de acercar a Hitler a personas que apenas leen libros y les gusta más el mundo del cómic. El libro, como todos los manga, hay que leerlo al revés, y todavía no termino de acostumbrarme.

Hitler... de nuevo en versión manga


Se acaba de editar "Hitler, la novela gráfica" del escritor manga japonés Shigeru Mizuki, que fue soldado en la segunda guerra mundial. Esta vez no se trata del Mein Kampf, sino de la vida de Hitler. El precio del libro no es muy caro, unos 12 euros. Aún no la he visto en las librerías pero si se puede comprar ya por Internet. En cuanto lo tenga en mis manos, haré un comentario. Lo que esta claro es que con Hitler no nos vamos a aburrir nada. Tenemos noticias cada semana.

Los inicios en política



Hola, lo primero disculpas por este retraso en escribir. Hoy he estado escaneando alguna foto de Hitler y me han llamado la atención estas tres, menos conocidas. Dos de ellas pertenecen al periodo de la primera guerra mundial y en ellas observamos a un Hitler en plena camaradería, muy lejos del Hitler solitario que han presentado en muchas ocasiones. El retrato pertenece a la época de la postguerra, cuando Hitler aún pertenecía al ejército. Se puede observar que aún no se había recortado el bigote de la forma tan característica.

Hitler se hizo llamar "wolf", lobo, después de la primera guerra mundial. Su mismo nombre se puede traducir como "lobo afortunado". "Wolf" le llamarían sus amigos íntimos y en el futuro la mayor parte de sus cuarteles generales tendrían también ese seudonimo.

La primera vez que Hitler voló en su vida fue para ir a Berlin, junto a Röhm. Por aquella época apenas existían los vuelos comerciales y viajar en avión constituía todo una odisea. El piloto que llevó el avión fue nada más y nada menos que Ritter von Greim, quien tendría un lugar protagonista en los últimos días de Hitler casi 25 años después. Bien, pues en esa ocasión Hitler vomitó en varias ocasiones. Alemania entera estaba bajo la amenaza de la revolución y había miles de obreros en huelga. Hitler tuvo que bajar del avión con una barba postiza para no caer en manos de los comunistas. ¿Os imagináis que impagable sería una foto de Hitler con barba postiza? Bueno, lo cierto es que Hitler se bajó del avión jurando que nunca más volvería a volar. Como sabemos, no lo cumplió. Después fue uno de los primeros líderes en utilizar un avión para desplazarse durante las campañas electorales. Y ya como canciller, el avión se convirtió en su medio de transporte habitual.

Cuando Hitler comenzó en política, Alemania era un hervidero político. La revolución bolchevique amenazaba al país entero. Hitler se dedicó a la política porque consideraba que la derrota de Alemania había sido injusta, lo que se llamó "la puñalada por la espalda". Pero, ¿fue ese el verdadero motivo? Mucho se ha especulado al respecto. Muchos soldados alemanes que lucharon en la primera guerra mundial se sintieron muy decepcionados porque tantas muertes y tantos sufrimientos fueran en vano. Hitler fue uno de esos soldados. Pero Hitler por entonces no era un ignorante. Había leído mucho y conocía perfectamente el panorama político. Cuando comenzó en política sabía perfectamente lo que hacía. Los primeros mitines políticos de Hitler fueron en una famosa cervecería de Munich y en el Zirkus Krone. No se me ocurre un entorno menos adecuado para acabar siendo canciller de un país. Pero en aquella epoca las revoluciones empezaban en cervecerías, bares o carpas de circo. Cuando Hitler hablaba era habitual que las jarras de cerveza volaran por encima de las cabezas del público. Muchas de esas jarras iban dirigidas a Hitler, quien las esquivaba con gran habilidad. Lo que me llama la atención de esa época es que Hitler, muy al principio, se hiciera tan notorio. Al poco tiempo de ingresar en el partido, Hitler ya tenía chófer y guardaespaldas.

Leyendo la biografía de Toland, he visto un hecho poco conocido sobre Hitler. Se trata de la primera vez que Hitler pisó una cárcel. Fue detenido por incitar al desorden público y encarcelado en la prisión de Stadelheim. Estuvo cinco semanas encerrado. Otro dato que desconocía era que por aquella época Hitler estaba escribiendo un libro llamado precisamente "El Tercer Reich". Sin embargo nada se sabe de ese libro así que supongo que eso formará parte de una leyenda. A pesar de todas las dificultades, Hitler recordaría su primera época en política con añoranza:

- Mis recuerdos más felices son de aquella época. Hoy, cuando me encuentro con alguno de ellos, me emociono extraordinariamente. Me demostraban un aprecio realmente conmovedor. Gente que tenía puestos pequeños en los mercados venía corriendo a verme "para llevarle un par de huevos a Herr Hitler"... Siento mucho cariño por esos individuos sin pretensiones.

John Toland (1)


Llevo varias semanas leyendo la biografía de John Toland de Hitler. Confieso que compré el grueso libro con muchas reservas pero que, de momento, no me está defraudando. Aún es pronto para hacer una valoración de la biografía, ya que estoy haciendo las oportunas anotaciones y tengo que comprobar muchas fuentes. Por ejemplo, la biografía peca de recurrir a fuentes no muy fiables pero, teniendo en cuenta que se escribió en los años setenta, es entendible. Menos comprensible es que historiadores más recientes, como Kershaw, las sigan utilizando. Para empezar, me agrada el estilo en el que está escrita. Los pasajes dedicados a la muerte de la madre de Hitler son especialmente conmovedores. Toland desmitificó muchos aspectos de la juventud de Hitler y la narración que hace de ella es bastante correcta. Por ejemplo, la descripción que hace del joven Hitler no es la habitual en otros biógrafos. Así ve Toland al joven Hitler:
"Hitler no era ni orgulloso ni arrogante; por el contrario, era servicial y bondadoso... si alguién necesitaba dinero para pasar otra noche en la pensión, él contribuía de buena gana con su parte..." Cuando Hitler abandonó Austria para ir a Munich, sus compañeros de residencia lo sintieron. "Con él perdíamos a un buen camarada; nos ayudaba a todos siempre que podía".


Este tipo de declaraciones no son las habituales en las biografías de Hitler. Siempre es más aceptable un joven Hitler solitario y taciturno. Cuando Hitler marchó a Munich, fue reclamado por Austria para hacer el servicio militar. Al no vivir en Austria, Hitler se expuso a un arresto y a una multa por eludir su obligación. Hitler tuvo que pasar una noche en comisaría. Hitler escribió entonces una carta aclaratoria a Linz:

- En la notificación se me describe como pintor. Ese título me corresponde por derecho, pero sólo es correcto en un sentido limitado. Es verdad que me gano la vida como pintor por cuenta propia, pues carezco por completo de otros ingresos (mi padre fue funcionario público), pero lo hago sólo para continuar con mis estudios. No puedo dedicar más que una parte de mi tiempo a ganarme el sustento, pues todavía no he completado la etapa de formación como pintor arquitectónico. En consecuencia mis ingresos son muy exiguos y apenas alcanzan para vivir al día. Yo era un joven sin experiencia ni respaldo financiero y demasiado orgulloso para pedir ayuda a nadie o mendigar. Sin ningún apoyo, no contaba más que con mis propios recursos, y las coronas y heller percibidos por mi trabajo a menudo bastaban solamente para conseguir un lugar donde dormir. Durante dos años, mis únicas amigas fueron la aflicción y la necesidad, y no tuve otro compañero que el hambre constante e insatisfecha. Nunca conocí la belleza de la palabra "juventud". Hoy, después de cinco años, mis recuerdos todavía conservan la forma de dedos, manos y pies congelados. Aun así, no puedo recordar aquellos días sin cierta alegría, ahora que lo peor ha quedado atrás. Pese a la gran necesidad y a haber frecuentado ambientes poco recomendables, mantuve limpio mi apellido y no soy culpable ante la ley y tengo la conciencia limpia, excepto por no haberme presentado para incorporarme al servicio militar, pues no sabía en ese entonces que se me habia convocado. Es lo único de que me siento responsable. Una multa moderada debería ser suficiente, y yo la pagaría sin protestar".
Después de pasar un examen, Hitler fue declarado "no apto para el combate ni para servicios auxiliares; demasiado débil. Incapaz de portar armas". Esto no preocupó en absoluto a Hitler ya que no deseaba pertenecer al ejército austríaco. Ciertamente el dictamen del tribunal no fue muy bueno, habida cuenta del comportamiento posterior de Hitler como soldado durante la primera guerra mundial, en donde se distinguió por su valentía.
Tenemos otra carta escrita por Hitler, cuando ya estaba en el ejército que escribió a su casero, el sastre Popp. Pero hace ya meses que la publiqué en el blog. La tenéis entera aquí. Por lo demás, los compañeros de Hitler le apreciaban bastante. "Es un tipo un poco raro y vive en un mundo aparte, pero por lo demás es buena persona", comentó uno de sus compañeros. A Hitler le llamaban "Adi" y en general resultaba un compañero excelente, siempre dispuesto a ayudar a los demás. Resultaba especialmente entretenido estar con él durante las largas horas que transcurrían entre combate y combate porque Hitler siempre tenía conversación. También se dedicaba a pintar. Ya por aquella época Hitler se encontró cara a cara con la muerte y, sin embargo, siempre salía con vida de las más difíciles situaciones. Toland dice que "era como si lo protegiera un amuleto o conjuro". Ciertamente, esto ocurriría siempre a lo largo de su vida. En general, los soldados estaban encantados de estar junto a Hitler porque decían "Si Hitler está con nosotros, nada sucederá" (Fest, pag. 1009). Toland también pone en boca de Hitler una frase que no tiene ninguna fuente, por lo que podemos tener reservas a la hora de valorarla:
- Oiréis hablar mucho de mí. Esperad solamente a que me llegue el momento.
Es una frase que queda muy bien en un jóven Hitler pero que es muy probable que no sea cierta. Dudo mucho que Hitler quisiera dedicarse a la política en aquella época. Aunque también es cierto que Hitler pensaba que iba a triunfar en el mundo de la arquitectura, así que bien la pudo pronunciar pensando más bien eso que en el famoso gobernante que acabó por convertirse.
Uno de los aspectos que se ha tratado sobre el Hitler de la primera guerra mundial es por qué solo ascendió hasta el grado de cabo, cuando Hitler perfectamente podría haber ascendido más. Toland tiene una versión más adecuada para eso, lejos de otras que aseguran que a Hitler no lo ascendieron porque no valía. Toland dice que Hitler era más importante como mensajero y que no podía ascender a una categoría superior a la de cabo porque si lo promovían tendría que renunciar a las tareas de mensajero y la unidad perdería a uno de sus mejores correos. El mismo Joachim Fest dice en su biografía que el mismo Hitler fue quien se negó que lo propusieran para el ascenso (pag. 108).
Durante los años de guerra, los soldados tenían que comer a menudo carne de gato o de perro. Hitler, que no podía llevar una dieta vegetariana como era su deseo, tuvo que conformarse con comer en alguna ocasión algún gato, ya que se veía incapaz de comerse un perro. Pero, nos dice Toland, la comida preferida de Hitler en aquella época era una simple tostada untada con miel o mermelada.
Conocemos bien la obtención de Hitler de la Cruz de Hierro de primera clase. Sin embargo, Hitler recibió más condecoraciones. Son estas:
- El 17 de septiembre de 1917: Cruz Militar de tercera clase con espadas.
- el 9 de Mayo de 1918: El Regimentsdiplom por su valentía.
- El 18 de Mayo de 1918: La medalla a los heridos.
- El 25 de Agosto de 1918: La medalla al servicio de tercera clase.
Creo que estos datos son suficientes para acallar a aquellos que han insinuado que Hitler no fue valiente durante la guerra y que consiguió la Cruz de Hierro a base de artimañas.
Seguiré comentando el libro de Toland.

David Solar


Confieso que no he leído nunca un libro de David Solar. Ni tengo pensado hacerlo. Confieso que tampoco debería perder el tiempo leyendo sus entrevistas ni sus artículos. Pero como apasionado de Hitler que soy, me pica la curiosidad. También es importante conocer la opinión de una de las personas que más escribe sobre Hitler en España. No es la primera vez que se habla de D.Solar en este blog. El historiador se encuentra promocionando su último libro, que no recuerdo el título, algo así como "La venganza de Hitler" o algo parecido. El título del libro le lleva a Solar a disertar sobre el asunto allá donde vaya. Lo primero que llama la atención es la palabra "venganza". Personalmente creo que tratar de entender a Hitler bajo el prisma de la venganza es un error garrafal. Porque, aunque nos disguste la política de Hitler, bien pudo tener razón en sus motivos. Lo uno no quita lo otro. Pero vamos por partes. Veamos lo que dice el diccionario sobre la palabra "venganza":
"Satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos"
Evidentemente los triunfos de Hitler le proporcionaban satisfacción personal. Pero Hitler no se caracterizó por la venganza. Pudo imponer un armisticio mucho más duro a Francia y no lo hizo para no herir el orgullo francés. Según Solar, "Hitler soñaba su venganza". Pero yo añadiría: ¡estaba en su derecho! En una época en que las potencias europeas, Estados Unidos y Japón se expandían, Alemania tenía también todo su derecho. Hoy en día nos choca mucho ver que Hitler "devoraba" paises. Pero es que el contexto ha cambiado mucho. En aquella época existía la colonización. Precisamente Gran Bretaña era el país que más colonias tenía en el mundo. Rusia siempre fue un país expansionista. Así que, de entrada, no me parece justo criticar a Hitler por querer expandirse, máxime cuando las potencias vencedoras de la primera guerra mundial obligaron a Alemania a ceder vastas extensiones de suelo. Criticar a Hiter por su política expansionista me resulta demagógico.
Uno de los aspectos sobre los que más se incide a la hora de hablar sobre Hitler es la famosa "puñalada por la espalda" tras la derrota de Alemania en la primera guerra mundial. No solo se dice que no existió, sino que "Hitler se la tragó". Según Solar "la puñalada por la espalda" es una tesis falsa. Y Hitler era tan tonto que se la tragó. Esto es un reduccionismo absoluto. No solo Hitler se tragó la farsa sino que convenció a todo un país para que se lo tragara a su vez. Es decir, Solar está explicando la historia según la óptica aliada de la época, lo cual reduce el entendimiento de la misma historia.
David Solar tiene una forma de explicar a Hitler muy anticuada. No se abona a los nuevos tiempos en absoluto. Escribe como lo hacían los historiadores hace décadas. Claro, que para el poco exigente público español, con eso basta. Sin embargo una nueva hornada de historiadores han surgido que se plantean el "fenómeno Hitler" desde otra óptica más imparcial. Lo que menos necesitamos a la hora de entender a Hitler son historiadores de ese tipo. Necesitamos historiadores más arriesgados que no tengan miedo de llamar a las cosas por su nombre y no nos vendan a un Hitler "que se traga países" movido por su sed de venganza. Eso está bien para un público conformista e infantil. Pero con esas tésis pasadas de moda no se avanza nada en absoluto.
La noticia de la conferencia de Solar aquí.

Encuestas y cráneos



Bueno, la última semana la noticia más importante en torno a Hitler sigue siendo el debate generado en torno al craneo de Hitler. Parece que el hecho de que ese craneo no sea de Hitler ha disparado de nuevo los rumores de que Hitler escapó en un submarino o se subió a V2 rumbo a la luna. El más disparatado es que sigue viviendo en Estados Unidos, con lo que estaríamos hablando de un Hitler de 120 años. Todo un record en supervivencia. Ese tipo de especulaciones nunca han dejado de ser lo que son: rumores. Y no van a pasar de eso por el hecho de que el cadaver de Hitler siga sin aparecer. Personalmente dudo mucho que aparezca. Pero ese fue el deseo de Hitler, que parece ser que lo consiguió. Podríamos hablar de que ese fue uno de sus últimos triunfos.

Bien, tenemos este mes una nueva encuesta, sugerida por un lector, sobre cómo crees que sería el mundo en caso de un Hitler triunfador en la guerra. La verdad es que es un ejercicio para la imaginación tremendo, habida cuenta de los muchos mitos que rodean a Hitler y su III Reich. Hace años Robert Harris escribió una novela titulada "Patria", que era una fabulación histórica de una alemania nazi victoriosa. El libro era una bazofia. El autor demostró muy pocos conocimientos sobre el nazismo y cayó en todos los tópicos manidos que existían sobre ese movimiento. Pero ese tipo de libros suelen tener muy buena crítica internacional. En general se suele dejar volar la imaginación intentando dar la vuelta a la historia. Las respuestas que pongo en la encuesta tampoco ayudan mucho a la hora de intentar explicar todo lo compleja que es la pregunta. Pero es una encuesta y las encuestas tampoco nos dicen mucho de sus resultados. En la anterior encuesta, sobre la culpabilidad de la guerra, Hitler ha salido el más votado con un 49% de votos, seguido de Churchill con un 37%. Claro que en la anterior encuesta, la gente votó que no le consideraban responsable de la segunda guerra mundial. En general la gente que vota en este blog suele ser bastante magnánima con Hitler. Yo creo que existe un tipo de personas que han leído mucho sobre Hitler y tienen una imagen muy diferente sobre su persona que la que nos da la prensa y los historiadores.

Mein Kampf en Manga!



Bueno, pues aquí tenemos la portada del Mein Kampf ¡en versión Manga! Esta si que es buena. Lo cierto es que desde que ese editó el libro de Hitler en versión Manga, ha sido todo un éxito y ya ha superado los 50.000 ejemplares vendidos. El editor del libro ha declarado que "la intención es que un libro tan famoso como ese sea accesible y que la gente lo lea más fácilmente", no queremos hacer apología de unas ideas que condujeron a una tragedia, sino que cada uno se forme una opinión". Eso sí, desconozco si el famoso libro está prohibido en Japón, porque un proyecto así en Alemania o Francia sería impensable. Y menos en formato Manga, porque podría atraer a los más jóvenes. Aunque tengo entendido que hay una ley que permite publicar en Japón libros de obras extranjeras anteriores al año 1970.
Para los más curiosos, decir que "Mi Lucha" en japonés se dice "Waga Toso". En la misma colección aparecen obras como La Metamorfósis de Kafka o El Capital de Marx, aunque ha sido el de Hitler el que más ha vendido.

Nuevas investigaciones sobre el cráneo de Hitler


Sobre los restos atribuidos a Hitler y que se encuentran en Moscú, ya hice un post hace un tiempo. Personalmente nunca he creído que esos restos fueran de Hitler. Pero ahora el hecho parece corroborarse con unas investigaciones recientes de ADN. Parece que los análisis de ADN hacen más por la historia que los mismos historiadores. Pero bueno, vayamos a la noticia en si. Unos investigadores estadounidenses han llegado a la conclusión de que el cráneo que se encuentra en Moscú, corresponde al de una mujer de entre 20 y 40 años. Y la noticia, como no, ya ha hecho saltar nuevas especulaciones en torno a Hitler. La primera que me llama la atención es que se deja caer que Hitler probablemente no murió en el búnker. A nadie se le ocurre pensar que su cadaver, que fue incinerado, fuera esparcido por una ciudad repleta de cadáveres. De confirmarse que el cráneo de Moscú no es el de Hitler no creo que la historia cambie sustancialmente. Simplemente el cadaver de Hitler desapareció y punto. Por cierto, ese fue el deseo de Hitler, que nadie encontrara su cadaver. No creo que este descubrimiento tenga que cambiar en absoluto la historia. Simplemente corrobora las sospechas de que los restos encontrados por los rusos son falsos. Es conocida la obsesión de Stalin de tener el cadaver de Hitler. Es probable que le llevaran uno falso para saciar su sed de venganza. Se dice que el dictador sovietico utilizaba el craneo de Hitler como cenicero. Claro, que eso también puede ser un mito. Para mi lo que debemos extraer de este nuevo estudio es lo siguiente: el cadaver de Hitler nunca se encontró. No creo que el hecho de que el famoso cráneo de Moscú sea el de una mujer, nos venga a demostrar que Hitler fue un cobarde y no se pegó él mismo un tiro. Esto entra ya dentro de la llamada "industria Hitler" y que, una vez más, se ha puesto en marcha con un nuevo tema. La noticia la podéis ver aqui.

¿Fué Hitler una persona insensible?


Al hablar de Hitler se tiene la impresión, probablemente correcta, de que se trató de una persona insensible ante el sufrimiento ajeno. A Hitler nunca le importaron las consecuencias de una acción para conseguir un fin. El fin para él era lo más importante, con independencia del resultado. Si ese método fue correcto o no, la historia acabará por decidirlo. Sin embargo, a pesar del sufrimiento creado por su subida al poder y, sobretodo, por la guerra, Hitler no fue una persona insensible. Todo lo contrario. Hitler, como ser humano, tenía sentimientos y fue capaz de sufrir por la pérdida de sus seres querídos. El primer ejemplo lo tenemos en el fallecimiento de su madre. Cuando su madre enfermó de cáncer, Hitler se encontraba en Viena. Hitler recibió una carta de la esposa del jefe de correos comunicándole que su madre se encontraba grave. Hitler se apresuró a regresar a casa de su madre. Durante toda su agonía Hitler cuidó de su madre con mimo y ayudó en las tareas del hogar. Su madre se encontraba muy enferma pero se alegró mucho de tener a su hijo preferido junto a ella. Durante la agonía, el comportamiento de Hitler cambió mucho. Quiso agradar a su madre en todo. Cuando finalmente falleció, Hitler se sumió en una gran depresión. Los que le vieron (el doctor que atendió a su madre, su amigo de juventud Kubizek) aseguraron que nunca habían visto a una persona tan afectada por la pena como a Hitler. Hitler siempre recordó a su madre durante el resto de su vida. El retrato de ella siempre le acompañó donde fuera. Y es muy posible que al final de su vida, Hitler pensara en su madre, porque también en el búnker tenía su retrato. En la imagen de arriba, Hitler deposita unas flores en la tumba de sus padres con ocasión de la anexión de Austria al Reich.



Otra muerte que Hitler nunca superó fue la de su sobrina Geli Raubal. Como es sabido, Hitler tomó la tutela de su sobrina y se la llevó a vivir a su apartamento. Allí se pegó un tiro mientras el Führer se hallaba en un viaje electoral. La noticia de la muerte de su sobrina sumió a Hitler en una depresión de la que tardó en recuperarse. Durante semanas Hitler perdió las ganas de vivir e incluso estuvo a punto de quitarse la vida. Sus más cercanos aseguran que vieron llorar a Hitler por esa muerte. Durante el resto de su vida, Hitler hizo un culto de la figura de su sobrina. La habitación en la que se quitó la vida se convirtió en algo sagrado. La dejó intacta y Hitler iba a meditar a menudo allí.

Con ocasión del vuelo de Rudolf Hess a Gran Bretaña Hitler confió a la señora Bruckmann:
- Todos tenemos nuestras tumbas y nos vamos quedando cada vez más solos, pero debemos sobreponernos y seguir viviendo, ¡mi queridísima señora! Yo también me he quedado sin los dos seres humanos, de entre todos los que me rodean, a quienes he querido con toda el alma: ¡el doctor Todt ha muerto y Hess ha preferido alejarse volando de mí!


El ministro de armamentos, el doctor Todt, antecesor del famoso Speer, murió en un accidente de aviación. Tras su muerte, era habitual oír a Hitler lo mucho que había sentido su muerte. Dijo que se trató de "un duro golpe".
Otros aspectos que denotan la sensiblidad de Hitler son los referentes a su trato con los animales y el arte. Desde muy joven Hitler sintió cariño y respeto por los animales. Durante la primera guerra mundial, Hitler adoptó un perrito al que cogió gran cariño. El perrito era muy listo y se convirtió en el pasatiempo del regimiento. Siempre dormía junto a Hitler y fueron inseparables. Pero en una ocasión le robaron al perrito. Hitler siempre lo recordaría. Incluso en los últimos meses de su vida, Hitler tuvo momentos de recuerdo para aquel perrito. "Quien me lo robó, no sabe lo que me hizo", solía decir. Durante el III Reich se prohibió la experimentación con animales. Incluso durante la guerra, Hitler instauró también una cartilla de racionamiento especial para las familias que tenían perro.

Uno de los aspectos en donde Hitler sacaba más a relucir su sensibilidad era en el arte. Tanto en la pintura, la arquitectura y, especialmente la música, Hitler siempre mostró una gran sensibilidad. Durante una representación de wagneriana Hitler se sentía transportado.

Y, por supuesto, su relación con Eva Braun, no deja lugar a dudas sobre un Hitler humano. Incluso Hitler quiso que Eva Braun se alejara del búnker para evitar su muerte, pero Eva le siguió hasta la muerte. Se trata de una historia de amor realmente increíble que, si se llevara correctamente, podría ser una buena película.

Michael Jackson


Me vais a permitir el inciso pero no he podido evitar comentar la noticia. Antes de nada, y como todo lo que rodea a Michael Jackson, vamos a coger la noticia con reserva, porque todo lo que rodea al ídolo de masas puede no ser cierto. Pero hoy he visto una noticia que dice "Michael Jackson admiraba a Hitler". Bien, lo primero es que no me resulta del todo descabellado. Y comienzo a pensar el por qué tantos famosos admiran a Hitler. Hitler fue un personaje que arrastró a millones de personas. Le seguían allí donde iba y la gente le admiraba hasta límites insospechables. Algo exactamente igual que los ídolos del pop, solo que a una escala aún mayor. Algo que nuestros actuales ídolos quisieran tener. Es una suposición mía, claro. Pero puedo comprender esa admiración. Lo que ocurre es que en el caso de Michael Jackson la cosa se me antoja más surrealista. Pero si lo pienso mejor, me digo a mi mismo: ¿y por qué no? ¿Por qué no va a admirar a Hitler y decirlo? ¿Te convierte eso en un monstruo? No. Además, Jackson nos advierte, según la entrevista, que "Fue un orador genial. Para hacer que tanta gente le siguiera, cambiara y odiara, tenía que ser un hombre de espectáculo, y lo era". Vamos, exactamente lo mismo que dijo David Bowie en los años 70. ¿Está loca esta gente? No, no lo están. Porque, amigos, admirar a Hitler no es una enfermedad. Estad tranquilos, querídos, admirar a Hitler es un hecho natural que no nos convierte en dementes. Y me parece muy bien que muchos ídolos del pop digan que admiran a Hitler poque esto nos ayuda en nuestra lucha por convertir a la figura de Hitler en humana. Nos aleja del vano intento de querer convertirlo en el mismo diablo. Michael Jackson dijo que Hitler fue un orador genial, lo cual es cierto. De lo que sí se puede alegrar Michael Jackson es de estar muerto porque la que le hubiera caído encima con semejante osadía hubiera sido peor que cuando asomó a su hijo por una ventana de un hotel, alemán por cierto.
Muchos trajes de Michael Jackson son prácticamente militares. Incluso sus movimientos eran marciales. No es de extrañar que el bueno de Michael sucumbiera también ante el Führer. Yo me sigo preguntando qué es lo que han hecho tan mal los aliados, o quien comenzó a difundir la imagen diabólica de Hitler, para que, tras más de 60 años de difamaciones sobre Hitler, exista tanta gente que dice admirarle. ¿Alguien se acuerda de Rooselvelt? ¿de Churchill? ¿de aquel general francés? ¿de Tito? Cielos! Hitler es el único triunfador. Miles y miles de libros, miles de películas, anuncios de televisión, noticias de actualidad, debates.... Hitler está más vivo que nunca. Y la cosa no tiene fin. La industria Hitler nos deparará más sorpresas. Seguirán intentando difamarle a toda costa con mentiras. Pero algo tuvo que tener este personaje porque sigue dando mucho que hablar. La única forma de enterrar a Hitler definitivamente era no hablando de él. Porque hoy no sabríamos absolutamente nada de él ni de su obra. Pero conocemos muchas cosas. Y queremos seguir conociendo. Michael Jackson y Hitler. Solo se me ocurre una cosa: con esto sí que Hitler ha ganado definitivamente la guerra.

Viajar, un sueño hecho realidad

- En el porvenir cada obrero tendrá sus vacaciones, algunos día del año, de los que dispondrá libremente. Cada uno podrá, una o dos veces en su vida, hacer un viaje por mar. Adolf Hitler.
Hitler siempre estuvo interesado en proporcionar al obrero alemán las comodidades que muchos de nosotros disfrutamos hoy en día. Se puede asegurar que fue él uno de los primeros en hablar del "estado del bienestar". Es curioso el hecho de que cuando la gente en la actualidad piensa en el nazismo o en Hitler, se imaginen que su obsesión más grande era la de esclavizar al obrero. Se relaciona al nazismo con el obrero esclavo de "Metrópolis", una de las películas favoritas de Hitler por cierto. Sin embargo en los discursos de Hitler, y en sus conversaciones privadas, siempre defiende al obrero frente al patrón. Lo realmente milagroso es que durante el breve espacio de tiempo que estuvo en el poder Hitler, los obreros ya empezaran a disfrutar de ese "estado del bienestar". Promovió viajes turísticos muy baratos, cruceros y pensiones para ancianos. Es curioso porque el comunismo, supuesto defensor del obrero, nunca consiguió eso. Este hecho fue explotado por el nazismo, que decía que el marxismo había prometido mucho al obrero y se quedó en simples promesas. Todas estas ventajas para los obreros se hicieron bajo la organización Fuerza por la Alegría, el famoso KdF. En las imágenes vemos a Hitler en un crucero junto a la esposa de Robert Ley, la actriz Inga Ley. Las imágenes son muy curiosas porque era raro que Hitler viajara en barco. Demostró con creces su valentía al viajar en avión en una época en la que hacerlo no era muy seguro, pero admitió que el mar le creaba mucha inseguridad. Incluso tengo la impresión de que en las imágenes se le nota un cierto nerviosismo.



Uno de los destinos de los cruceros eran las Islas Madeira. Es curioso porque los actuales alemanes siguen siendo unos forofos de las islas y continuan en la actualidad viajando a las islas Canarias y, sobretodo, a Mallorca. En realidad los alemanes iban buscando el sol y el descanso, algo de sobra conocido en la actualidad. Durante el III Reich, cuando la gente recibía una comunicación de que podían realizar un crucero hasta las Islas Madeira, apenas podían contener su alegría. En el mismo crucero se organizaban fiestas y juegos que facilitaban el trayecto. Durante el trayecto imperaba un espíritu de amistad. También los viajeros podían permanecer en su camarote o realizar carreras de sacos en la cubierta. También se servía cerveza y se organizaban bailes.Por las noches se bailaba o se asistía a un recital o incluso al cine. Cuando llegaban a Madeira los turistas alemanes se entregaban al turismo y a observar el modo de vida de los lugareños. Observaban que se podía comer en abundancia por poco dinero. En general el turista observaba la vegetación de las islas y sus paisajes. Cuando regresaban a Alemania, los trabajadores lo hacían con fuerzas renovadas. No era de extrañar que los agradecidos turistas regresaran y dijeran "¡Salud y victoria al Führer!".
Por ejemplo, 14 días en Italia le costaba al trabajador alemán sólo 155 marcos.

Familiares de Hitler vivos


Tiene razón Norman Davies cuando cataloga a las publicaciones sobre Hitler como "Industria Hitler". Lo vengo comentando desde que comencé el blog. Pues bien, la "Industria Hitler" aumenta y aumenta y cada día nos sorprende con nuevas y absurdas noticias. La de hoy me ha llamado poderosamente la atención. El periódico El Mundo publica, en gran despliegue, una noticia sobre los familiares vivos de Hitler. Dos belgas obsesionados con Hitler llevan años buscando a familiares del Führer. Hasta la fecha han localizado a 39 descendientes. Cuatro se encuentran en Estados Unidos y el resto entre Austria y Alemania. Todos ellos se han cambiado el apellido para poder vivir en paz. El reportaje de El Mundo me ha resultado grotesco y sensacionalista. El tono de los investigadores también deja mucho que desear. Veamos, los dos investigadores son amateurs y llevan a cabo sus investigaciones por su cuenta. Según cuenta el artículo, el estudio de estos investigadores esta repleto de libros sobre Hitler y documentos, fotografías etc. Tal obsesión por Hitler les ha llevado a perseguir a los descendientes del Führer. Y, dadas todas las circustancias que rodean a la figura de Hitler en la actualidad, me pregunto con qué fin han realizado estas investigaciones. Lo primero que me viene a la mente es ¿cuál es la utilidad histórica de estas investigaciones? No se me ocurre ninguna, a parte de la del puro morbo y la de complicar la vida de estas personas. Me parece simplemente una falta de respeto y, sobretodo, hacer peligrar la vida de estas personas. Porque, con el odio que genera Hitler, cualquier descerebrado puede intentar matarlos. Así que, de primeras, lo que han hecho estos investigadores me resulta reprobable.
Me sorprende que los familiares de Hitler que viven en Estados Unidos hayan decidido no tener descendencia "para extinguir la saga". A mi me aterra que el ser humano pueda llegar a ser tan imbécil para pensar algo así. Con razón Hitler no quiso tener descendientes. De hecho sus familiares siempre le crearon más problemas que alegrías. Ya hablé en una ocasión de su sobrino en este blog.
Los métodos utilizados por los dos investigadores rozan con la criminalidad. En una época en que la protección de datos esta a la orden del día y la privacidad es algo sagrado, estos dos tipos no han tenido escrúpulos en tratar de conseguir pruebas de ADN mediante métodos criminales. Es decir, han conseguido muestras de ADN robándolas. En una ocasión esperaron durante siete días seguidos para conseguirlo. Esperaron hasta que un hombre llamado Alexander A. Stuart-Houston se dirigió hacia un restaurante de comida rápida, comió unas alitas de pollo. Al limpiarse los labios tiró una servilleta al suelo y ellos la recogieron como oro en paño. Lo curioso es que llamaron a esa servilleta "servilleta asquerosa" simplemente por creer que quien la utilizó era descendiente de Hitler. A tal extremo ha llegado el nombre de Hitler. Para echar más leña al fuego, los investigadores aseguran que mientras trasladaban la servilleta en un avión, a su lado se encontraba un judío que leía el Talmud. Les resultó una anécdota lo suficientemente atractiva como para contarla. A mi, sinceramente, me parece digna de una patología mental.
Después consiguieron otra muestra de ADN, esta vez de un descendiente que vive en Austria. Parece ser que en esa ocasión el familiar se mostró partidario de dársela. Pero lo cuentan como si fuera una hazaña. El hombre accedió a regañadientes a frotar un algodón en su boca. Algo rocambolesco, vamos. Los análisis que hicieron confirmaron que se trataba del mismo ADN. Por lo menos una de las conclusiones que sacaron es que Hitler no tenía ascendencia judía, como se ha afirmado en muchas ocasiones. "Algunos biógrafos mienten" dicen, aludiendo al famoso bulo de la ascendencia judía de Hitler.
El reportaje de El Mundo incluye también la noticia, ya difundida hace tiempo, de un supuesto hijo de Hitler. Y se han inventado un nuevo término: "cazahitlers" que hará las delicias de la prensa sensacionalista.
Yo he leído el reportaje entre divertido, indignado e incrédulo. Me parece que lo que ocurre con Hitler roza ya el paroxismo. Saber que existen descendientes del Führer no benefia en absoluto a la historia, ni la cambia. Todo lo contrario, perjudica a esos descendientes y alimenta más la "industria Hitler". Y es que con Hitler no existen límites. El peligro que se corre es que Hitler se convierta en una marca literaria en donde todo tenga cabida. El publico, ávido de noticias, se fascinará por todo lo que incluya la palabra "Hitler". Porque lo que ocurre con el Führer no ha ocurrido con ningún personaje histórico. Ni siquiera con Jesucristo. Alguien dijo que el siglo veinte fue el siglo de Hitler. Yo afirmo que Hitler es el personaje de la historia por excelencia. Nunca ningún mandatario ha dado tanto rendimiento económico, ni se han vertido tantas mentiras ni tanta vulgaridad. Porque al final lo que queda de las investigaciones y publicaciones sobre Hitler es el puro morbo y la más absoluta falta de respeto, no ya hacia Hitler, que no se puede defender, sino hacia la propia historia y los lectores.
Estos dos investigadores pretenden publicar un libro con sus pesquisas. Yo, directamente les encarcelaba por intentar hacer la vida imposible a unas personas que no tienen ninguna culpa de ser descendientes de Hitler. En una ocasión leí que todas las personas del mundo que tienen los ojos azules descienden de una misma persona. Lo que nos convierte a todos los que tenemos los ojos azules en descendientes de Hitler. O de Paul Newman.
Arriba podéis ver el arbol genealógico de Hitler que publica El Mundo. Aquí tenéis parte del reportaje.

Europa en Guerra


Estoy terminando el libro de Norman Davies "Europa en Guerra", editado por Planeta. El libro se presenta con la pregunta "¿Quién ganó realmente la segunda guerra mundial?" y trata de aclarar muchos tópicos que la gente tiene sobre esa guerra. El autor resulta valiente al exponer asuntos que hasta ahora resultaban muy espinosos y propios solamente del revisionismo. Por ejemplo, dice Davies "los juicios morales no pueden basarse en la ilusión de que el asesinato en masa realizado por el enemigo era la prueba de una maldad despreciable y el asesinato en masa en el propio no fue más que una desgraciada anomalía".


El autor llega a conclusiones que en muchos países contendientes son tabú. Por ejemplo, resta importancia a la intervención del Reino Unido y considera que el verdadero vencedor de la guerra fue la Unión Soviética. En ocasiones creo que Davies falla al analizar al nacionalsocialismo. Por ejemplo, llega a decir que el fascismo "fundado por Mussolini en Italia, fue liderado desde mediados de los años treinta por el régimen nazi de Alemania". En alguna ocasión ya he hablado sobre las diferencias entre el fascismo y el nacionalsocialismo. Ciertamente tienen muchos puntos en común pero más puntos que los separan definitivamente. El mismo Hitler habló en muchas ocasiones sobre sus diferencias. Por muy riguroso que el autor quiera parecer, en ocasiones falla. Como cuando llama a Francisco Franco "falangista".
Sin embargo, Norman Davies es un autor más anticomunista que antinazi. A lo largo del libro dedica más páginas a los padecimientos que produjo Stalin a millones de personas que a las víctimas del nazismo. Hay una frase que refleja bien eso: "No creo que sea casualidad que el Ejército Rojo sufriera el mayor número de desertores y contara con el mayor número de hombres que se precipitaban a la muerte con una sonrisa en los labios". A lo largo del libro el autor repite a menudo las matanzas de Katyn y habla de los campos de concentración de Stalin. Pero también habla de los crímenes de los aliados. "No es aceptable que ciertos actos de la parte a la que no se desa favorecer sean tachados de sucios crímenes si actos similares de la parte a la que se quiere favorecer se excusan u olvidan. El doble rasero moral es repugnante. No se puede sostener que los actos ilícitos o criminales cometidos en nuestro bando están automáticamente más allá de todo reproche o que los ennoblece su asociación con una buena causa."

Así pues, el autor recuerda que las víctimas de Stalin no se contaban por cientos de miles, "ni siquiera por millones, sino por decenas de millones".

El autor resulta muy valiente cuando formula cuestiones que en Gran Bretaña y Estados Unidos son casi tabú: "si la incursión alemana sobre Coventry, que mató a 380 personas, se califica de crimen, resulta difícil comprender por qué las incursiones británicas sobre Colonia, Hamburgo, Kassel, Berlín y Dresde no han de serlo también". También habla el autor con mucha dureza sobre la decisión de los aliados de expulsar por la fuerza a millones de alemanes de territorios que se asignaron a Polonia, Checoslovaquia y Hungria. Se atreve incluso de llamarla "limpieza étnica".
Resultan muy novedosas muchas de las conclusiones a las que llega el autor. Por ejemplo, en una ocasión se atreve a decir que "desde el punto de vista moral, la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941 no fue más flagrante que la invasión soviética de Finlandia en 1939".
Sobre la moralidad de la guerra creo que Norman Davies formula cuestiones que son muy interesantes. Por ejemplo, dice que " en la segunda guerra mundial ningún bando tiene el monopolio de la virtud o de la inmoralidad. Incluso cuando está plenamente justificada, la guerra es un asunto sucio que también puede manchar a quienes se embarcan en ella con el corazón puro y las más nobles intenciones.... Antes de decidir que un dirigente político o que un régimen en particular pueden ser incluidos con justicia en el bando del mal, el moralista debe hacer un frío cálculo basado en la declaración de intenciones y los hechos fehacientes del candidato en cuestión".

Con respecto a Hitler, que es lo que nos ocupa en este blog, el autor, lejos de llegar a ser un David Irving, no resulta tan hipócrita como otros historiadores. Afirma con respecto a la guerra, que Hitler no es que no mostrara interés en Oriente Próximo, sino que pensó que "podía esperar". Con respecto al ataque de Hitler a la Unión Soviética, lo califica simplemente de inevitable. "Si Alemania no intervenía, la Unión Soviética no tardaría en estar mejor armada, mejor organizada y mejor preparada". Considera El Alamein como algo sin importancia: "tras El Alamein, la superioridad aplastante del Tercer Reich en Europa seguía intacta". También considera que "se afirma con frecuencia que el destino de Stalingrado lo selló la terca negativa de Hitler a retirarse. Esto es cierto sólo en parte, porque Stalin tenía la misma obsesión." Al respecto dice también que "al contrario de lo que muchas vece se ha dicho, Stalingrado no fue el acontecimiento decisivo de la segunda guerra mundial".
Para el autor, el ejército alemán fue el ejército mejor formado para la guerra y opina que eso se debió a "que contaba con la base de una larga tradición y en parte que gracias alas órdenes que Hitler había dado antes de la guerra, había partido con ventaja". Considera que los militares alemanes fueron los mejores. Del bando aliado, solo considera a Patton como un general de "talento excepcional". Pero alaba más a los militares alemanes, como Guderian, Manstein o Model.
El libro viene acompañado de numerosos datos que resultan muy interesantes, como cifras de muertos de soldados, civiles etc... También incluye un listado de películas, libros, protagonistas etc...
Finalmente, la frase que mejor define el libro de Norman Davies es la siguiente:
"Se dice con frecuencia que son los vencedores los que escriben la historia, y en el caso de la segunda guerra mundial, los historiadores británicos, estadounidenses y soviéticos disfrutaron de esta ventaja".


En fin, que ahora me dispondré a devorar otro libro de entre los muchos que tengo pendientes. Recientemente he adquirido "Mitos y leyendas de la segunda guerra mundial" de James Hayward, que contiene un capítulo entero sobre mitos sobre Hitler que parece muy interesante. También he comprado las memorias del piloto de Hitler, Hans Baur, que seguro que tiene anécdotas jugosas que ya expondré aquí. Finalmente me he comprado "El camino de la guerra" de David Irving, porque lo tenía en PDF, que siempre resulta más molesto de consultar. Durante las vacaciones comencé a leer una biografía de las hermanas Mitford, que resulta muy interesante pero lo he dejado de momento. Ya volveré sobre él.
Como sabéis, ya se ha editado el libro de Beevor sobre el desembarco de Normandia. Ayer ya lo vi en las librerías. Acabaré comprándolo, aunque el desembarco de Normandia no figura entre mis favoritos de la guerra. Estoy con Norman Davies en que es muy conocido solamente porque fueron los americanos quienes intervinieron en él. Sin embargo la victoria de la guerra se decidió en el Este. En fin, me encuentro de baja debido a un extraño y persistente dolor de espalda que no me permite dormir, asi que es probable que tenga mucho tiempo para leer. En ocasiones me gustaría tener a mi lado al doctor Morell para que me aliviara con sus extrañas inyecciones. Parece que el doctor Morell fue mejor que el doctor de Michael Jackson je je...